Mujer busca australianos

A Irene Mineko, por nuestro querido Angelo Doménico, un pequeño sabio en un mundo de caminantes. Los Bolívar: historia y raíces Esteban Palacios firma la carta, luego la relee con detenimiento y espolvorea secante sobre la tinta fresca. La misiva tiene el cometido de informar a su padre, don Feliciano Palacios, sobre el avance detallado de sus gestiones ante la Corte de Madrid. Esteban ha recibido un encargo de larga data, incluso su presencia en la metrópoli española se había justificado por aquella solicitud en beneficio de sus dos sobrinos, los dos hijos varones de Concepción Palacios y de Juan Vicente de Bolívar y Ponte. El encargo dado a Esteban nacía de un deseo imperecedero de los Bolívar: realizar las gestiones para obtener para los niños Bolívar los títulos de nobleza que enaltecieran su apellido.

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Pues si bien esta es una biografía de un sector en particular, ella se enmarca en los grandes temas y problemas de la transición accionista del siglo XIX en Chile. Su interés especial radica, así, en que dichas sociedades constituyen una manera específica de articular lo particular y lo general. Lucha —a nuestro juicio- de contenido semejante, aunque a otro altitud productivo-social, que la que daban, por ejemplo, los peones mineros en levante mismo proceso de transición. El capitalismo, como se sabe, es una fuerza arrasadora; no obstante, la organización collective también constituye una fuerza histórica carencia despreciable; esto lo demostraron los artesanos chilenos durante el siglo XIX, fructificando su esfuerzo en el potente acción obrero y popular de fines de ese siglo y durante gran parte del siglo XX. Doblen la fachada indómita que el pueblo se plataforma rey.

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Capítulo IX La leyenda había desfigurado a Rodríguez hasta el extremo de actuar de él un héroe folletinesco y sin arraigo en la historicidad. Su familia pertenecía a las mejores de la Colonia; pero la pobreza y cierta afición a lo popular lo desarraigan algo de su medio accepted. La gente sensata y solemne, que forma la espuma del mundo collective santiaguino, lo rechaza con cierto olfato conservador. Su estilo epistolar es analógico a su oratoria.

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